Los productos del mar (II): El Marisco
Hace unas semanas iniciamos un monográfico dedicado a los productos del mar. Con este post de hoy os ofrecemos la segunda parte, esta vez dedicada al marisco, que engloba crustáceos y moluscos.
- Los crustáceos:
Son lo que genéricamente llamamos marisco. Son aquellos animales que tienen un caparazón exterior que van mudando conforme van creciendo. Dentro de este grupo podemos encontrar las gambas, langostinos, cigalas, langosta y bogavante. Los dos últimos, los más grandes. La característica común entre estos la vemos en su cuerpo alargado. El cangrejo, buey de mar, centollo y nécora son crustáceos de cuerpo corto. Y el percebe es un crustáceo inmóvil que vive aferrado a las rocas.
El marisco tiene mala fama por dos razones muy conocidas. La primera es su contenido en colesterol, que, todo y ser significativo, queda contrarrestado con las importantes cantidades en ácidos grasos insaturados, que ofrecen un efecto reductor del colesterol. La otra razón son los purines que, una vez son metabolizados por nuestro organismo, son convertidos en ácido úrico. Es por este motivo por el cual el marisco está contraindicado a quien padezca ácido úrico.
Los crustáceos son bajos en grasas totales (del 0,5 al 5%), bastante ricos en proteínas (del 15 al 21%), aunque menos que el pescado, y pobres en hidratos de carbono (menos del 1%). En conjunto, esto hace que sean poco calóricos. Lo que les hace subir el valor calórico es la manera de prepararlos.
En lo referente a los otros nutrientes, los crustáceos son ricos en minerales como el potasio, fósforo, sodio, yodo, magnesio y zinc. Y, en cuanto a vitaminas, las del grupo B son las más representativas.
- Los moluscos:
El grupo de los moluscos es bastante variado y se clasifica según sus características morfológicas. Los moluscos bivalvos se nombran así porque tienen dos valvas o conchas que les protegen la carne. Estos son la almeja, la chirla, la coquina, el berberecho, la navaja, el mejillón, la vieira y las ostras. Los moluscos univalvos son los caracoles de mar y las lapas. Los cepalópodos tienen la parte blanda externa y disponen de tentáculos con ventosas. Los más consumidos son el pulpo, la sepia, el calamar y pota.
De igual manera que los crustáceos, los moluscos son ricos en proteínas, aunque ligeramente inferior que los crustáceos (del 10 al 19%) y pobres en hidratos de carbono. También tienen menos contenido en grasas (no llegan al 2%).
En cantidad de minerales, los moluscos tienen en conjunto más hierro, más magnesio y calcio, y cantidades más desiguales de potasio. A destacar los más de 50mg de zinc presentes en las ostras. En vitaminas, las del grupo B son las más abundantes y las ostras vuelven a destacar en este grupo por contener 16mcg de vitamina B12.
Resumiendo, el marisco es una fuente rica de minerales y consumirlo de vez en cuando es una buena manera de enriquecer los platos a la vez que ayuda a que la dieta sea más variada y completa.
Os dejamos algunas recetas para que probéis el marisco con mucho gusto!
Spaghetti con gambas salteadas












