Albaricoques
23 mayo 2013 – 8:00 | No hay comentarios

Existen muchas variedades de albaricoquero pero todos se caracterizan por ofrecer una fruta carnosa con el reconocible surco, más o menos pronunciado, a un lado

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La actividad física, fuente de salud y bienestar

Submitted by on 26 mayo 2011 – 8:00Un Comentario

El Día Internacional de la Nutrición, que se celebra el 28 de mayo, ha escogido como lema Pon ejercicio en tu plato, con la intención de estimular la práctica de la actividad física entre la población. Siempre se ha dicho que hacer ejercicio es saludable y es que cada vez más, las evidencias científicas lo corroboran.

Uno de los primeros beneficios que se obtienen con el ejercicio es que se pierdo peso, que resulta más fácil mantenerlo y mucho más difícil recuperar los kilos perdidos. En la infancia está especialmente recomendado, puesto que ayuda a prevenir la obesidad, en claro aumenta en esta etapa de la vida.

Con el ejercicio mejorará nuestra capacidad cardiopulmonar, lo cual nos ayudará a prevenir enfermedades cardíacas, podremos disminuir el colesterol, lograremos una mejor regulación de la función intestinal y además, será más fácil que mantengamos la densidad ósea, con lo cual  podremos prevenir la osteoporosis, en aumento en las sociedades occidentales a medida que avanza la edad, especialmente en las mujeres.

Realizar alguna actividad física de forma constante reduce la presión arterial, mejora el control de la diabetes y alarga la vida de las personas que sufren enfermedades crónicas. Pero los beneficios de moverse van más allá, puesto que una actividad regular mejora el estado anímico debido a que aumenta la autoestima y disminuye la ansiedad y la depresión.

Es importante escoger un tipo de actividad que nos guste, que se adapte a nuestras características personales y que podamos incluir fácilmente en nuestra vida cotidiana. Habrá que plantearse el lugar a donde acudiremos (mejor no muy lejos de casa para evitar largos desplazamientos que nos puedan hacer desistir), a qué horas iremos y cuadrar las agendas con la familia si es necesario. Motivar a amigos y familiares a acompañarnos facilita mucho la constancia y convierte el ejercicio en algo divertido.

Para empezar a movernos y obtener beneficios, es aconsejable andar cada día de 30 a 60 minutos, gradualmente. Si nuestra condición física nos lo permite, podríamos practicar deportes de equipo o individuales y salir a correr, a nadar o con la bicicleta un mínimo de 30 minutos, de 3 a 5 veces por semana. Para que la actividad física sea eficaz, deben trabajar diferentes músculos del cuerpo, así conseguiremos beneficios cardiovasculares. Las actividades que se practican al aire libre producen sensación de bienestar, i ello facilita que nos enganchemos a practicarlas.

Es recomendable completar estas actividades con ejercicios de tonificación muscular durante unos 10 o 15 minutos cada dos días, que se pueden hacer con gomas de tensión, con pesas, o simplemente subiendo escaleras. Si hay ocasión, es muy recomendable practicar, al menos una vez por semana, actividades de larga duración en la naturaleza, como por ejemplo montañismo, bicicleta o salidas al mar remando o en piragua.

La hidratación es fundamental cuando se practica ejercicio. Se debe comenzar a beber una o dos horas antes de empezar, y después, durante el ejercicio, hay que beber pequeñas cantidades de agua (125-200 ml) cada 15 o 20 minutos. En ambientes calurosos o en actividades de más de una hora, conviene tomar bebidas para deportistas (isotónicas, no energéticas) para reponer las sales minerales perdidas con el sudor. Si no se dispone de ellas, las frutas peladas o los zumos de fruta nos pueden ayudar a no deshidratarnos, puesto que una pieza equivaldría a un vaso de agua. No hay que beber más de medio litro de agua sola por hora. Es mejor alternarla con fruta o con bebidas isotónicas.

Para tener una idea de cuánto hay que beber mientras hacemos ejercicio, nos tenemos que pesar antes y después; el peso que hayamos perdido es la cantidad de líquido a reponer.

La práctica de ejercicio es vital mantener la salud, del mismo modo que lo es seguir una dieta equilibrada, variada, suficiente y adaptada a nuestra situación particular. Todos estos requisitos los cumple una de las mejores dietas actuales: la dieta mediterránea.

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